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¿Dónde estan los sordomudos?

Es muy fácil saber si una persona mayor esta ”sorda”, de hecho es una cosa normal llamar sorda a la gente que nunca se entera de lo que le dicen. Con los años la falta de audición se va acrecentando y es normal… Al igual que vamos perdiendo la vista y nos ponemos gafas para poder ver, vamos perdiendo audición y en ciertos casos hay que adaptarse prótesicamente para poder oír bien, que no es solo oír los sonidos de al rededor sino hacer comprensible las palabras que nos dicen.

Estando en las practicas de otorrinolaringología pude ver como cae de mal la noticia de que tienes que ser operado para arreglar algunos problemas en los huesecillos o ponerte un implante, pero no sólo el ser operado es el problema porque que tengan que ponerse un aparatito (como lo llaman las personas mayores que llevan un audífono) se convierte en tarea ardua para los otorrinos.

Y es que ¿perder la audición no es tan importante como perder la vista? ¿No le ponemos remedios porque esta sobrevalorado el oír, o porque esta lejos de nuestro alcance? Porque apuesto a que nadie va al medico y dice: Doctor, no oigo… y ¿porque no?

Pero sin duda el tema más complicado es el de los niños recién nacidos, porque ellos no pueden contestar un ”¿Qué?” si no oyen y los padres no saben identificarlo, no se dan cuenta de que su bebe no oye… Gracias a los nuevos protocolos en los hospitales se puede detectar tempranamente si hay audición o no en los recién nacidos. Por eso, madres tempranas y sobretodo mujeres embarazadas, pedid en el hospital donde deis a luz que igual que examinan a vuestro bebe de los reflejos que también lo examinen de la audición (que son unas pruebas que apenas duran 5 minutos y que descartan los posibles problemas)

Y si la respuesta es que vuestro pequeño tiene hipoacusia, dependiendo del grado, existe un sin fin de tecnología que puede hacerle la vida mucho más llevadera. En contra de esto se sitúan los colectivos de personas signantes sordomudas, que rechazan los implantes, audífonos, la opción oralista y prefieren la opción de signar. Reduciendo las posibilidades de comunicación y obligándoles a que solo se comuniquen con las personas que saben signar (lenguaje de signos).

De toda la vida existe el término de sordomudos para designar a la gente que tiene hipoacusia de grado severo o grave. Estas personas son sordas, pero no son mudas… No existe ninguna patología que te quite el poder hablar (salvo las disfonías u operaciones en las que se extirpa la laringe). Sin embargo no pueden hablar, porque no han sido enseñados para ello, o si se les ha enseñado pero al no poder oír nunca el lenguaje no obtienen el feedback sobre lo que dicen o como lo dicen y por ello se les llama sordomudos.

En la actualidad el término sordomudos está totalmente en desuso para las personas especializadas. Porque se les enseña el lenguaje desde muy pequeños y no se les limita a que solo puedan signar. Con esto consiguen que puedan estudiar de manera casi ordinaria y los años y los avances tecnológicos darán más oportunidades para poder estudiar de manera totalmente normalizada, comunicarse con las personas de manera normal…

Los pasos que da la tecnología son agigantados y desde 1999/2000, años en los que apareció el primer implante, hasta ahora esta tecnología ha posibilitado que la hipoacusia pueda ser resuelta y recuperar el sentido del oído.

Sin embargo y pese a la tecnología, en algunos casos se necesitan especialistas y logopedas para que puedan aprender el lenguaje, puedan estudiar casi con normalidad y sobretodo comprendan la lectura.

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¿Qué preferirías ser ciego o sordo?

Imagina que no tuvieras el sentido de la vista.

No podrías ver el mundo, el sol y su amanecer/atardecer, los colores, la cara de tus hijos, tus amigos, la lluvia, el arco iris, la infinidad del mar, las nubes esponjosas…

Pero más específicamente, no podrías saber lo que vas a comer ni donde debes pinchar con el tenedor, no sabrías orientarte, si hay gente al rededor tuyo o si tienes un abismo delante de ti y vas a caerte 3 metros.

Ahora imagina que no tuvieras el sentido de oído.

No podrías escuchar música, ni el canto de los pájaros, no podrías oír como se te ha caído el bolígrafo de la mesa, ni si te llaman por la espalda, no sabrías si te están hablando sin mirar, no podrías oír el solo de guitarra de tu canción favorita, no oirías si un coche te pita, ni podrías conducir.

Pero más específicamente, no sabrías donde esta la gente cuando aun eres un niño, ni porque desaparecen y vuelven a aparecer de la nada, no sabrías si te están contando un secreto, ni si ha entrado un ladrón en tu casa. No tendrías lenguaje ni entenderías este. No podrías leer, escribir ni entender a tu alrededor.