¿Qué pasa en nuestras sesiones de logopedia?

Suele pasar que las madres (y algún padre que se preste), pasadas unas sesiones, que no ven cambios espontáneos desde el primer día de tratamiento pregunten. No lo hacen como crítica, o eso quiero pensar, sino que lo hacen por desconocimiento.

¿Qué hace mi niñ@ cuando entra? ¿Se porta bien? ¿Trabaja? ¿Pero que hacéis exactamente?

Y como remate final la frase que todo logopeda teme:

¿Está mejorando? porque yo no se lo noto nada. ¿Cuanto tiempo tardará en estar bien?

Hay que decir que en el caso de niños pequeños, la cosa se complica bastante a la hora de poner una etiqueta diagnóstica, a los padres os preocupa mucho ”el que tiene mi hijo” mas que ”el que puede hacer yo como padre para ayudarle”. Y no quiero decir con esto que algunos padres hagan las cosas mal, sino que con unos consejos sencillos el niño puede mejorar gracias al cambio de actitud de los padres.

La familia es nuestro bastón en todo momento para andar, sin ellos no podremos hacer absolutamente nada. Ellos, casi sin saberlo, son los encargados de proporcionarle al niño experiencias para que éste pueda practicar lo aprendido en las sesiones y así utilizarlo. Por todo esto, lo primero que debe preguntarse un padre, antes de creer que su hijo no mejora, es: que puedo hacer yo para ayudar a mi niño.

Os dejo aquí ciertos consejos, muy generales y muy obvios pero que tenemos que tener muy en cuenta y ponerlos en práctica con nuestros pequeños:

  • Crear situaciones de juego en las que nuestros pequeños hablen, que la comunicación con el adulto sea necesaria (juegos de supermercado, papas y mamas…)
  • No facilitarle las tareas con vocalizaciones simples, con esto quiero decir que si el niño quiere agua y la pide solo señalando, intentemos sacarle una vocalización (da igual que no se parezca en nada a agua, lo importante es que aprenda que tiene que decir algo para hablar) y tras ésta darle lo que quiere.
  • Elección de las cosas que quiere o una o la otra (cambiamos el simple ¿quieres pera? por ¿quieres manzana o pera?; que nos dará una palabra diferente al SI y el NO.
  • Contarles un cuento cada noche, sé que suena tópico, pero con las prisas que llevamos todos a veces es tarea imposible dedicar tiempo a esto y amplía mucho vocabulario.
  • Describir todas las tareas u objetos que vamos viendo/utilizando (poner la mesa juntos, la hora del baño…)
  • Si nuestro hijo habla, pero no se le entiende la mayoría de las palabras, se intentará moldear esas palabras mal dichas (el niño dice: pedota; la madre le contesta: sí, es una pelota)

Todos estos consejos hay que hacerlos jugando, con caracter lúdico ya que los padres afianzáis lo que los niños aprenden en las sesiones, el papel de enseñar ya lo tiene el logopeda.

 

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